Imagínate lo siguiente:

Te encuentras con un amigo y este te presenta a una chica que a duras penas pronuncia el español fluidamente, disimulando su muy obvio acento estadounidense.

Esto seguramente no tendría nada de raro si la joven fuera una extranjera y apenas estubiera aprendiendo a hablar español.

¿Pero que pensarías si te enteráras que la joven ha nacido y se ha criado toda su vida en Colombia sin tener contacto a alguno con el idioma inglés toda su vida?

¿Suena ilógico? O quizás más bien confuso. Pues esto ahora se puede explicar fácilmente.

El Síndrome del Acento Extranjero es una alteración del cerebro que se da por algún accidente que involucre a los hemisferios.

Este síndrome genera que las personas comiencen un día (sin razón aparente) a hablar su idioma natal, como si de una persona extranjera se tratase.

Es decir, si eres argentino, empiezas a pronunciar el español como lo haría un británico. O si eres mexicano empiezas a pronunciar el castellano como lo haría un japonés.

Increíble pero cierto. Lo más curioso es que este síndrome es uno de los más raros del mundo. Hasta la fecha y en todo el mundo, solo se han documentado unos 20 casos en total.

Eso es a lo que se reduce la nueva generación de mujeres jóvenes, al menos en Nueva Zelanda.

¿Salir con un chico? (dating) ¡Para nada! Sólamente quiero divertirme una noche y no saber nada de nadie en la mañana

Estos son los descubrimientos de la cadena de noticias TVNZ Sunday.

Su reportera Janet McIntyre, corresponsal en Nueva Zelanda, cuenta que la mentalidad de las jovencitas en dicho país es “un poco distinta” a la del resto del mundo.

Los datos recopilados muestran que cada mujer jóven en Nueva Zelanda tiene un promedio de 20 parejas sexuales distintas (el doble de Australia y Gran Bretaña, y casi el triple del promedio mudial).

Si la primera vez con un chico teniendo relaciones no es muy buena, entonces no vale la pena seguir intentando desarrollar los aspectos de una relación, es la mentalidad de toda “mujer inteligente” en Nueva Zelanda.

Ya no existe el ritual del cortejo (o “dating” en inglés). Las chicas solo quieren salir a divertirse, y disfrutar de sus aventuras sexuales.

Y eso sorpresivamente afecta a los hombres de forma negativa.

Existen casos de chicos (25% de 5000 hombres encuestados) que han confesado haberse sentido presionados para tener sexo, e incluso algunos lo han hecho en contra de su voluntad.